Leyendas
Aramaio ha sufrido una historia muy sangrienta y eso, en parte, ha facilitado la aparición de innumerables leyendas. El castillo que se alzaba en Barajuen y los montes que rodean el pueblo, han guardado en su interior, con mucho mimo, a los más inverosímiles protagonistas.

Mari de Anboto que cruzaba el cielo en su carro de fuego o el Señor de Barajuen, que secuestraba y violaba a las jóvenes del pueblo... Por otra parte, la gran cantidad de ermitas que hay en el pueblo, también ha propiciado el surgimiento de historias relacionadas con ellas. El misterio de la Virgen de Marixeka...
La dama de Anboto
También se la conoce con el nombre de Doña Urraka o Mari. Hay distintas versiones sobre este tema. En lo referente a su lugar de nacimiento, unos dicen que sucedió en la Torre de Muntzaratz, en Abadiano, otros dicen que ocurrió de Barajuen. Pero la mayoría cuenta que nació en el caserío Salgo Garaiko.
Según una versión, de niña no era muy buena y su madre le echó una maldición: Anega erdixek ale dauken beste egunien, egunetan, ibiliko dala airien, que más o menos quiere decir: Andarás por los aires, en tantos días como semillas tiene media anega (una medida que se utilizaba antes).
Pantxike Ibabe cuenta otra versión. Una pareja estaba deseando tener un hijo y la mujer dijo: Ai!! Besteik espada ume bat nais diabruek ogeta bat urteas eruengo balau! Ai! Un hijo, aunque el demonio se lo lleve cuando cumpla los veintiuno. Así es como sucedió: nació una preciosa niña, pero el día que cumplió veintiún años, vino el demonio y se la llevó a Anboto.

Pero Consuelo Salaberri, cuenta que el Conde de Barajuen dejó embarazada a una mujer que tuvo que escapar a Anboto, dejando al niño en Salgo. Todas las noches se veían luces extrañas por los montes de los alrededores y la gente pensaba que eran brujas, pero era la mujer que bajaba todas las noches a ver a su hijo.
Todos están de acuerdo en que La Dama tenía su residencia en Anboto, pero también solía ir a otros montes y en eso no se coincide: Aloña, Aizkorri, Aralar, Kurtzeberri...

Era un ser maligno que sólo tenía su lugar entre las tinieblas...
Entre las cosas que hacía, podemos decir que:
- Volaba con una escoba.
- Encendía una hoguera y se peinaba con un peine de oro.
- Bailaba alrededor del fuego.
La Dama de Anboto se veía en el cielo, como una bola de fuego. Hay quienes la vieron siendo niños, aunque ahora apuntan que seguramente sería alguna estrella, pero por aquel entonces realmente lo creyeron. Sólo se la podía ver de noche, aunque los pastores también la podían ver de día.
Para terminar, hay otra versión que es bastante distinta a los demás. Según Teresa Arriolabengoa, La Dama de Anboto era una mujer muy rica, que en vez de meterla en la cárcel, la llevaron a Anboto y allí la tuvieron castigada, aunque tenía incluso criados.
El dragón
El cuento referente al dragón se cuenta en el barrio Suña (Zuriñao), que está muy cerca de Murugain. Este dragón tenía los pies y la cabeza enormes, parecidos a los del cocodrilo. Según algunos, también tenía alas y podía volar. De noche sacaba unos ruidos horribles y era un monstruo muy temido.
De Muru bajaba a Mondragón, dando la vuelta por el caserío Olandixo y acercándose a la casa Axeri. Hizo un surco grande con su rabo donde luego se hizo la carretera. Subía a Santa Bárbara y allí le ofrecían una ofrenda, que se trataba de una persona.
El dragón comía todo lo que se le ponía al alcance, y los arrasatearras, hartos de esta situación, decidieron matar al dragón.
Según parece, le metieron un hierro encendido por la boca, aunque otros aseguran que fue un puñal. Se dice que el nombre de Mondragón proviene de esta historia.
Tesoros
Aramaio está lleno de tesoros escondidos. Por lo menos sabemos la historia de cinco tesoros que en su mayoría fueron escondidos en las peñas de Orixol. El primero es conocido como la bolsa de Lombide. En el caserío de Urdingio cuentan que hay una caja llena de oro escondida no lejos de la casa. Aunque durante años la han buscado, todavía no ha aparecido.
El segundo lo escondieron los del caserío Arriola Goikoa. Tenían miedo de los ladrones o de la guerra y escondieron un recipiente lleno de oro en las peñas. Según los vecinos, los mataron sin que nadie supiera donde lo habían escondido.
El tercero es el de las peñas de Ilunpe. Una cuadrilla hizo un gran agujero allí, creyendo que encontrarían un tesoro, pero no había nada. Luego los pastores tuvieron que llenar el agujero, ya que las ovejas se caían dentro.
El cuarto tesoro lo encontraron cerca de las peñas de Ilunbe. Era un cencerro lleno de monedas.
Y por último, en la época de Napoleón, sus soldados permanecieron en nuestras tierras. Cerca del caserío Urdungio habían montado una bolera, y solían jugar en ella, haciendo apuestas con oro. También se dice que tenían un almacén de oro.
El cura cazador
Esta historia también es muy conocida en Aramaio. Aunque hay varias versiones, casi todas son muy parecidas.
En un barrio de Aramaio, había un cura que era cazador. Un domingo estaba dando misa y en el momento más importante, que es el de la consagración, oyó los ladridos del perro. Dejo todo como estaba y se fue tras la liebre que le había sacado el perro.
Desde entonces, el cura Martín está condenado, ya que lo pilló el viento, el fuego o una gran tormenta. Ahora no está ni en el infierno, ni en el cielo: hi es has izengo es mundureko eta es beste mundureko.
El cura anda perdido entre la niebla en busca del perro y se oye ladrar al perro en los días que hay niebla. En los alrededores de Belamendi, también se ven luces...
El milagro de Marixeka
El cura de Uribarri (Marixeka pertenece al barrio Uribarri) oyó una voz en sueños que le decía: a Marixeka, rápido a Marixeka. El cura fue corriendo a Marixeka y aunque en un principio no vio nada extraño, se dio cuenta de que la virgen tenia la cabeza vuelta a un lado. Siguió la mirada de la virgen, y se encontró a un hombre gravemente herido.
Parece ser que era un “carromatero” que traía huero al pueblo y lo quisieron matar para robarle el dinero. Aunque le cortaron el cuello y le dieron por muerto, siguió vivo hasta que llegó el cura y lo comulgó. Así, murió de forma cristiana y ese es el milagro de la Virgen de Marixeka.
Torralde
Cuando se habla sobre este tema, se mezclan la realidad y la ficción. Hay muchas historias ligadas al barrio Barajuen y una de ellas es la del "Conde de Barajuen". Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos sobre el Conde, es que tenia derecho de "pernada". Cuando los jóvenes del pueblo se casaban, la mujer tenía que pasar la primera noche con él y eso producía un gran malestar entre la gente y sobre todo entre las jóvenes. Se dice que incluso llego a llevar niños al castillo y los mantenía con él incluso durante años.
Sin embargo, Berta de Ibabe, supo hacer frente a esta situación, acabando con esta tradición. Cuando le tocó a ella, se fue a la cuadra y se ensució con estiércol. El Conde, cuando la vio, le dio tanto asco, que dijo: Oñate para las ranas y Aramaiona para marranas.